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DIFERENCIAS DE GÉNERO Y EDAD

 

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CONOCIMIENTOS COMPLEJOS

 

A continuación se explican algunos de los contenidos más complejos para que se pueda entender mejor este tema.

Al hablar de las diferencias en Inteligencia en función de la edad, conviene diferenciar la inteligencia fluida de la inteligencia cristalizada.

  1. La Inteligencia Fluida (Gf) alude a la capacidad para adaptarse y afrontar situaciones nuevas de forma flexible sin que el aprendizaje previo constituya una fuente de ayuda determinante para su manifestación.  Presenta una clara relación con aspectos neurofisiológicos (por ej. el desarrollo de asociaciones neuronales), así como una mayor base genética que la inteligencia cristalizada. Esta inteligencia alcanza su máximo desarrollo más tempranamente ‑en torno a la adolescencia- que la inteligencia cristalizada. Así, a partir de la vida adulta, esta capacidad tiende a disminuir en paralelo al envejecimiento y deterioro de las estructuras neuronales. Un decremento de la inteligencia fluida puede deberse, tanto al patrón de envejecimiento normal, como a accidentes, enfermedades, consumo de drogas, etc., que producen lesiones o afecciones en diferentes estructuras cerebrales y del sistema nervioso central. Por otro lado, podríamos considerar que esta inteligencia es algo semejante al hardware de la inteligencia. Esta capacidad se puede evaluar a partir de test que miden la potencialidad biológica que tiene el individuo para aprender o adquirir conocimiento.
  2. La Inteligencia Cristalizada (Gc): se refiere a aquel conjunto de capacidades, estrategias y conocimientos, que representa el nivel de desarrollo cognitivo alcanzado a través de la historia de aprendizaje del sujeto. La inteligencia cristalizada está constituida, fundamentalmente, por aptitudes relativas a la comprensión verbal, el  establecimiento de relaciones semánticas, la evaluación y valoración de la experiencia, el establecimiento de juicios y conclusiones, los conocimientos mecánicos, o la orientación  espacial. Depende en gran medida del aprendizaje derivado de la experiencia previa del sujeto en el ámbito cultural al que pertenece; así una persona desarrollará su inteligencia cristalizada en la medida en que invierta su inteligencia fluida histórica en experiencias de aprendizaje. Es decir, el potencial de desarrollo intelectual con el que una persona nace (inteligencia fluida histórica) alcanzará un mayor o menor grado según sean sus experiencias educativas. Además, el desarrollo intelectual y el valor máximo alcanzado pueden alargarse más en la vida de una persona en la medida en que su contexto vivencial potencie dicho desarrollo. Esta capacidad se puede evaluar mediante tests que evalúen los conocimientos adquiridos a través de la interacción con el medio socio-cultural (por ejemplo, las aptitudes verbales) y se asemejaría al software de la inteligencia.

Cuando se desea conocer si los rasgos de personalidad o las capacidades mentales cambian a lo largo de la vida de las personas, es preciso recurrir al concepto de estabilidad. Ahora bien, existen diferentes tipos de estabilidad –absoluta, diferencial, estructural, ipsativa, etc.- que deben ser investigados para no llegar a conclusiones erróneas. Por ejemplo, un niño que tiene frecuentes rabietas, y que cuando se hace más mayor es más capaz de autocontrolarse emocionalmente, ha cambiado en términos absolutos (tiene menos rabietas) pero no necesariamente en términos relativos, porque a pesar de sus ganancias en autocontrol puede ser mucho más descontrolado que el resto de personas de su grupo de edad. Como se puede observar, existen diferentes conceptualizaciones acerca de la “continuidad”. En este sentido, los dos tipos de estabilidad que han sido más investigados dentro del estudio de la inteligencia y de la personalidad son la absoluta y la diferencial.

  1. La Estabilidad absoluta se refiere a la constancia en la cantidad de un atributo o conducta a lo largo del tiempo. Este tipo de continuidad habitualmente es examinada mediante comparaciones longitudinales de medias de grupo a lo largo del tiempo. En concreto se realiza un análisis de varianza de medidas repetidas, en el que se comparan los diferentes momentos en que han sido evaluados los sujetos a lo largo del tiempo, para ver si hay estabilidad o cambio.
  2. La Estabilidad diferencial está referida a la consistencia de las diferencias individuales, dentro de una muestra de individuos, a lo largo del tiempo. Este tipo de continuidad permite conocer el lugar relativo de un individuo dentro de un grupo. Habitualmente se obtiene mediante el coeficiente de correlación entre dos ocasiones diferentes (correlación test-retest). De esta forma, una “alta estabilidad de las diferencias individuales” no significa que las puntuaciones en el rasgo de personalidad medido no puedan cambiar, sólo que las personas se mantienen en el mismo lugar con respecto a su grupo normativo a través de cualquier cambio que ocurra (McCrae, Costa, Ostendorf, Angleitner, et al., 2000).

 

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