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ORIGEN DE LA DIVERSIDAD HUMANA

 

 

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RESUMEN


Con el objetivo de dilucidar acerca del origen de las diferencias individuales, y, por tanto, abordar la vertiente explicativa en relación con tales diferencias, comenzamos subrayando la importancia de distinguir entre el plano ideológico (o filosófico) y el científico a la hora de discernir sobre las causas últimas de la diversidad humana. En este sentido, hemos considerado oportuno ofrecer una perspectiva histórica de nuestra disciplina que refleje la evolución de la polémica entre naturaleza y ambiente a lo largo del siglo XX, distinguiendo básicamente tres etapas: la primera de ellas, caracterizada por el predominio de explicaciones que atribuían un gran peso a la herencia, y en la que la mayoría de los estudios realizados, se encontraban guiados por convicciones ideológicas de carácter eugenésico; un segundo periodo, influido por el auge de la psicología conductista, en el que se atribuía al ambiente tanto las causas próximas como últimas, y un tercer y último periodo, en el que, a partir de una base empírica, se concede a la genética un peso importante en la determinación de las diferencias individuales, sin menospreciar por ello las causas ambientales, es decir, a principios del siglo XXI, nadie puede negar, con suficiente rigor científico, la importancia tanto de la herencia como del ambiente en la explicación de la conducta humana.

Una vez vistos los diferentes posicionamientos respecto a la controversia natura-nurture a lo largo del siglo XX y acentuada la importancia de disponer de datos empíricos al respecto, nos adentraremos en el ámbito de la investigación abordando las diferentes estrategias que la Genética Cuantitativa nos ofrece para dilucidar el peso de la herencia y el ambiente. Los datos aportados por los estudios realizados con familias, con gemelos y con personas que han sido adoptadas en una infancia temprana, muestran algunas oscilaciones, pero, en líneas generales, señalan que tanto en las variables relativas a las capacidades intelectuales como en aquellas referidas a la personalidad, el peso de la herencia se sitúa entre el 30% y el 70%, dejando, de esta forma, equilibrada la actuación del ambiente en las mismas. A pesar del interés que presentan estos datos, conviene tener claras sus limitaciones, sobre todo de cara a evitar erróneas generalizaciones o falsas interpretaciones de unos datos restringidos a poblaciones concretas y a las diferencias interindividuales, no intergrupales. Teniendo claras estas premisas hemos mostrado también, cómo desde otras áreas o disciplinas afines es posible contribuir a la mejora de la investigación acerca de la influencia ambiental y genética en las variables psicológicas consideradas relevantes. La utilización de los nuevos procedimientos estadísticos, el avance en la clasificación ambiental y los progresos que en los últimos años se vienen realizando en Genética Molecular ofrecen nuevas oportunidades para incrementar el conocimiento acerca de las causas últimas de las diferencias individuales.

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