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HISTORIA

 

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RESUMEN


En este apartado hemos presentado, desde una perspectiva diacrónica, el desarrollo de la Psicología Diferencial, contando con los acercamientos precientíficos que intentaban explicar y predecir las características de comportamiento a partir de las diferencias individuales, y que se encuentran en el origen del marco conceptual de la disciplina, como son las teorías propuestas por Hipócrates, Galeno o Teofrasto, pasando posteriormente por el silencio al respecto ocurrido en el Medioevo, producto del zeitgeist de la época -donde el hombre no es el centro de atención directa sino la divinidad y éste como reflejo de ella; para retomar el interés a partir de obras tan significativas para la Psicología Diferencial como la de Juan Huarte de San Juan, en el Renacimiento.

Posteriormente hemos visto la evolución que la disciplina experimenta hacia las bases científicas que la fundamentan en la actualidad; dicha evolución corre a cargo del zeitgeist histórico y de autores de finales del siglo XIX, momento en el cual se enriquece, por una parte, con los planteamientos de la teoría de la evolución de Darwin -que permite vincular el psiquismo humano a las ciencias biológicas- y, por otra, con los estudios y experimentos de Galton, quien desarrolla un método diferente para estudiar las diferencias individuales -el método correlacional- a diferencia del método experimental, propio de la Psicología general, que considera tales diferencias como errores de medición.

A comienzos del siglo XX, tres escuelas son las que principalmente aportan, desde sus diferentes perspectivas teóricas, al bagaje teórico sobre las diferencias individuales: se trata de las escuelas inglesa, francesa y americana. Las tres comparten el objeto de estudio, la inteligencia, con el objetivo de medición de ésta a través de los tests mentales, marcando desde ese momento una diferencia para la disciplina, su carácter aplicado, que ya en ese momento se traducía en la clasificación de los individuos y los intentos de predicción del éxito académico y laboral.

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A lo largo de la primera mitad del siglo XX, la Psicología Diferencial se consolida, estando fuertemente vinculada, tanto en su objeto como en su método, al paradigma correlacional, que a su vez se ve impulsado por las propias necesidades de la Psicología Diferencial. Esta etapa estuvo básicamente caracterizada por el análisis descriptivo taxonómico de las diferencias individuales.

A partir de los años 60, y durante dos décadas, la disciplina sufre una profunda crisis obligando a un replanteamiento de los objetivos y métodos de la misma para superar las críticas y dificultades denunciadas, tanto intradisciplinares como desde otras esferas del conocimiento psicológico.

En las últimas décadas, el anterior interés por describir los aspectos psicológicos diferenciales da paso a una pretensión explicativa, centrada en dilucidar el cómo se producen tales diferencias, dando lugar al estudio de los procesos subyacentes a las manifestaciones de las diferencias individuales. Aunque actualmente aún no se ha hallado un modelo capaz de integrar adecuadamente los datos provenientes de los distintos campos que confluyen en la explicación de la variabilidad conductual, existen diversos modelos teóricos que intentan otorgar un marco completo y esclarecedor acerca de la diversidad psicológica.

En definitiva, este sería un reto en el que nuestra disciplina debe trabajar y aunque, por el momento, sólo forme parte de lo deseable, podemos decir, de acuerdo con Sánchez-Elvira (1996), que hoy en día, la amplitud y actualidad de las temáticas a las que se aplica el enfoque diferencial justifican el interés que presentan sus contenidos en la formación de futuros profesionales de la Psicología. Una presencia que se debe entender a modo de eslabón intermedio entre una Psicología de los procesos generales y una Psicología orientada al conocimiento del sujeto individual en la totalidad de sus facetas, empezando por aquellas que permiten diferenciarlo del resto de sus congéneres.

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