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ENFOQUES INTEGRADORES

 

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RESUMEN


 

Hemos descrito distintas vías de integración de la inteligencia y la personalidad, desde diferentes perspectivas y niveles de análisis. Desde una concepción cognitiva de la personalidad, se han propuesto dos conceptos representativos de una línea de trabajo clásica dentro de este objetivo integrador: la creatividad y los estilos cognitivos. La creatividad es un concepto híbrido, en cuanto son varios los elementos, no sólo psicológicos, los que la definen. Con la descripción de los estilos cognitivos se ha pretendido poner de manifiesto la importancia de las preferencias de los individuos por una determinada manera de trabajar con la estimulación, lo que redunda en diferencias individuales en el rendimiento en distintos tipos de tarea, no atribuibles a la inteligencia o a la personalidad, tomadas aisladamente.

A continuación se han especificado distintas líneas de análisis integrador de la inteligencia y la personalidad. Por un lado, se describe la perspectiva psicométrica-correlacional, que intenta especificar las relaciones formales entre ambos constructos, con escaso éxito, a consecuencia de la naturaleza diferencial de ambos constructos. Por otro, y con mayor fortuna, la perspectiva experimental-cognitiva realiza un análisis minucioso de los distintos procesos implicados en la personalidad y la inteligencia, lo que permite especificar asociaciones más finas entre ambos constructos. Sin embargo, esta aproximación queda limitada en su análisis cuando debe contemplarse la conducta del individuo en su medio natural, para lo que se requiere un nivel de análisis semántico o de conocimiento (interpretación y comprensión del mundo), a partir del cual es posible acercarse a la explicación de los intentos adaptativos que el individuo pone en marcha para afrontar los problemas y situaciones cotidianas. Dentro de este nivel de análisis, un concepto clave, integrador de todos los procesos intervinientes en la conducta, es el de meta. En este sentido, se describe un modelo cognitivo de la personalidad, que es a la vez un modelo de inteligencia y personalidad, que aglutina los diversos elementos relevantes para la adaptación a la vida cotidiana.

Dentro de este análisis más complejo de la conducta en la vida cotidiana se han propuesto una gran variedad de constructos, que tienen en común servir como conceptos descriptivos y explicativos complementarios (nunca sustitutivos) de la inteligencia tradicional o académica, ante la existencia de pruebas contundentes de la insuficiencia de esta última para dar cuenta de porciones importantes de éxito o fracaso en la vida real sin explicar. Los nuevos constructos desarrollados cubren todos los dominios de la vida del individuo. Por un lado, dentro del dominio emocional, la Inteligencia Emocional es el concepto líder, que ha despertado un enorme interés tanto en el mundo académico como en ámbitos aplicados, así como en toda la sociedad. Se plantea una dinámica entre dos tipos de modelos: un modelo de habilidad, que concibe la inteligencia emocional en términos de habilidad cognitiva para procesar y manejar la información emocional, y una serie de modelos mixtos, o de personalidad, que engloban en este constructo toda una serie de atributos de personalidad como definitorios del mismo. En este sentido, se realiza una valoración crítica acerca de la idoneidad de cada uno de los modelos, haciéndose patente la necesidad de restringir el concepto de inteligencia, desligándolo de otros atributos de personalidad, con los que se asocia, pero que, en sí mismos, no definen estrictamente a ese constructo. En el ámbito práctico se habla de la Inteligencia Práctica y sus diferentes maneras de concebirla, aunque todas ellas coinciden en destacar los aspectos del cómo hacer las cosas, de las habilidades prácticas del individuo. En este contexto, el conocimiento tácito (sentido común aprendido en el día a día) se erige como elemento básico que alimenta esas habilidades. En el ámbito social se describe el concepto de Inteligencia Social (desde dos perspectivas, la psicométrica y la cognitiva).

Una vez descritos todos estos conceptos se propone un modelo integrador de todos ellos, tomando como base el conocimiento tácito, que tiene la cualidad de estar presente en todos los ámbitos de la vida (emocional, social, práctico, laboral, familiar, etc.).

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