Título del curso

UNED

ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE

Contenidos. Técnicas de lectura: entrenamiento de la velocidad y comprensión lectora.

Técnicas de lectura: entrenamiento de la velocidad y comprensión lectora.

    La forma de acceder a la información y al conocimiento, suele realizarse a través de la lectura, pero ésta dista mucho de ser un acto pasivo de pura interpretación de las palabras percibidas. Hay diferentes maneras de realizar la lectura que nos ayuda a mantener un cerebro activo, recibiendo información, interpretándola, haciendo preguntas al texto, reflexionando y valorándola.

    Por otra parte, siempre que un lector se enfrenta a un texto lo hace con un objetivo determinado, y que ese objetivo lector que nos planteamos influye en los medios y resultados obtenidos. Podemos formular un objetivo lector acorde a nuestro objetivo final de aprendizaje (por ejemplo: comprender un texto para memorizarlo de cara al examen) y por lo tanto las técnicas o estrategias seleccionadas para ese fin deben ser las apropiadas. La pertinencia del objetivo también estará íntimamente ligada a las demandas de la tarea, de hecho, el objetivo lector está en disposición de alcanzar las demandas planteadas en la tarea. Por ejemplo, ante un enunciado de un problema de matemáticas, la demanda de la tarea se convierte en la resolución del problema y el objetivo lector es la comprensión del enunciado con los sub-pasos que esto implica.

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    Algunos objetivos  o finalidades de la lectura pueden ser los siguientes:

    • Enjuiciar el texto
    • Dominar la información y el contenido.
    • Obtener una visión general de los temas que trata un texto amplio.
    • Repasar los contenidos.
    • Buscar una información determinada.
    • Corregir errores.

    ACTIVIDAD 3.3: Objetivo Lector

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    Cuando nos enfrentamos a un texto siempre lo hacemos con un objetivo lector determinado, el cual, va a influir en la cantidad de de atención o de concentración que requiere como en las técnicas de lectura para llevarlo a cabo. Es evidente que el objetivo lector que nos planteamos influye en los medios y resultados obtenidos. En función del objetivo lector, podemos identificar tres fases en la lectura:

    Primer paso: Prelectura

    El objetivo de este primer paso es conseguir, de forma breve, una especie de precalentamiento de la mente antes de entrar de lleno en el estudio pormenorizado.  Gracias a la prelectura, nuestro sistema cognitivo establece una especie de estructura inicial que se irá completando con la información adquirida de manera más profunda en la fase de lectura.

    Es importante no saltarse este paso ya que es la mejor forma de entrar en materia, evitando distracciones iniciales, falta de ganas, falta de comprensión etc.  Por lo tanto, esta fase es uno de los principales medios favorecedores de la concentración.

    No se trata de leer y analizar todo el tema en profundidad, sino obtener una visión global del tema o cuestión, captar la idea general, ver de qué trata exactamente, y los aspectos en que se desglosa el desarrollo del mismo. Lo que sí se debe leer sin duda es el título del tema, así como los subtítulos de los diferentes apartados; las palabras en negrita o cursiva; y dar un vistazo a los cuadros, gráficos, fotos, ilustraciones etc. No importa si el tema no queda perfectamente delimitado , ya que será objetivo de la siguiente fase, comprensión.
    Durante la prelectura es conveniente hacerse preguntas del tipo: ¿Qué sé de este asunto?, ¿Qué quiere decir el autor?, ¿Qué me sugiere el título? ¿Qué es lo más importante?..para conseguir el objetivo de esta primera fase.

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    Segundo paso: LECTURA

    Si como afirman los tratados sobre aprendizaje, “leer equivale a pensar”, la lectura es el instrumento para desarrollarnos intelectualmente y ejercitarnos en el estudio.

    La lectura atenta es la fase más importante del estudio, e implica un doble proceso, físico y mental, al mismo tiempo.

    • Proceso físico de la lectura: radica en los movimientos de los ojos para captar sensitivamente las palabras;
    • Proceso mental de la lectura: es la elaboración cognitiva de los significados de esas palabras aprendidas físicamente.

    Por tanto, leer no es sólo reconocer palabras, se trata de un proceso mucho más complejo, por medio del cual tratamos de entender lo que el autor quiere decir; esto exige reflexión y esfuerzo mental. La eficacia lectora dependerá en consecuencia, del desarrollo adecuado y de la conjunción de estos dos procesos, realizados simultáneamente. Es  decir, ser capaz de leer con la mayor rapidez posible, a la vez que también se alcanza una suficiente comprensión de lo leído.

    Analizaremos por separado estos dos aspectos: comprensión y velocidad lectora.

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    A. COMPRENSIÓN LECTORA

    Leer es un proceso por medio del cual tratamos de entender lo que el autor quiere decir; Comprender un texto exige reflexión y esfuerzo mental, e implica fundamentalmente dos aspectos: reconocer palabras y entender ideas.

    Para comprender un texto podemos fijarnos los siguientes objetivos lectores:

    Para llegar a entender las ideas transmitidas en un texto, debemos proponernos, con constancia y esfuerzo, los siguientes objetivos de mejora:
    Dominar los mecanismos del proceso lector y eliminar los defectos adquiridos.
    Fomentar  el hábito a la lectura con una actitud positiva frente al texto escrito. No olvidemos que la gran parte de los conocimientos que recibimos provienen de la lectura.
    Ampliar nuestro vocabulario lo más posible. Existe una relación entre un alto nivel de vocabulario y una buena comprensión lectora, sin embargo, este conocimiento léxico por sí solo no es suficiente para alcanzar la comprensión lectora.
    El proceso de comprensión lectora requiere analizar el texto desde una triple nivel: léxico (vocabulario), sintáctico (construcción de las oraciones)  y semántico (relaciones entre las ideas).
    Adecuar las técnicas de lectura a un objetivo lector.

    A.1. Activar nuestro conocimiento previo sobre el texto

    Sólo con la lectura del título y los apartados generales se activan nuestros conocimientos previos relacionados con el tema en cuestión. Si esto no pasara, si no somos capaces de dar un sentido desde el principio a lo que estamos leyendo la comprensión se verá claramente perjudicada. Seguramente, esto os ha pasado en vuestra vida cotidiana, cuando  durante una conversación os habéis encontrado hablando con un interlocutor y en un momento del diálogo caer en la cuenta de que estabais hablando de cosas diferentes (¿pero tú de qué estas hablando?), esto significa que tanto tú como tu interlocutor estabais hablando desde esquemas de conocimiento diferentes (–yo hablaba de Pablo....; - Ah¡, claro, yo de Jorge, ahora lo entiendo-.).

    Cuando leemos comprendiendo, estamos aprendiendo, y como hemos visto, aprendemos cuando comprendemos lo que estamos estudiando y los relacionamos con los conocimientos que ya teníamos antes. Por tanto, el objetivo de todo aprendizaje es adquirir nueva información con objeto de fundirla con nuestros conocimientos pasados y hacerlos nuestros, es decir, llevar a cabo un aprendizaje significativo. Y cuando esto ocurre, estamos elaborando conocimiento. Por ejemplo, cómo podríamos aprender a resolver ecuaciones si antes no hemos aprendido a sumar. Y segundo, y como consecuencia de un aprendizaje significativo, las personas utilizamos lo que ya sabemos para responder a nuevas situaciones o elementos de aprendizaje.

    A.2. Detectar la estructura del texto

    Conocer e identificar qué tipo de estructuras textuales existen, así como sus características, va a facilitar enormemente la comprensión lectora. La lectura se convierte en un rompecabezas, en el cual, a partir de un esquema prefijado (la estructura), el lector debe ir componiéndolo, situando cada ficha (ideas) en su lugar correspondiente.

    La primera ayuda con la que contamos para detectar las estructuras textuales son los tipos de señales que suele emplear el escritor para organizar el texto: títulos, subtítulos y enunciados previos. Si poseemos el conocimiento necesario para detectar la estructura en la que se organiza un texto podremos  predecir qué patrón siguen las ideas y detectar mejor las ideas más importantes y principales frente a otras secundarias.

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    Todos los textos, tanto a los que accedemos en nuestra vida cotidiana como a los que tenemos que hacer frente en nuestro estudio universitario, responden a una estructura que ha sido seleccionada por el autor con un pretexto: explicar, exponer o describir una realidad, presentar un problema con sus soluciones o bien, comparar dos realidades. Cada una de estas finalidades literarias responde a una estructura textual. En muchos casos, esta estructura puede no ser del todo clara, o bien, pueden aparecer varios tipos de estructura a la vez, incluso se puede complicar aún más por la cantidad de ideas que se transmiten o se relacionan en el texto o por la aparición de términos y vocabulario complejo. Sin embargo, si indagamos en la lectura y descubrimos la estructura del texto, esto nos facilitará la detección de las ideas más importantes -como de otras secundarias-, y, por lo tanto, la organización de la información, lo cual nos servirá para emplear otras técnicas de organización de la información posteriores para facilitar el estudio (resúmenes, esquemas, mapas conceptuales) como veremos en siguientes apartados.

    Las estructuras más frecuentes de textos expositivos son las siguientes:

    • Clasificación: el autor identifica y trata sobre unos conceptos generales sobre los que se estructura el texto. Las ideas principales suelen ser las distintas clases en las que se organizan los grupos:
    • Causalidad: Se presentan los antecedentes y las consecuencias de unos hechos, ideas o conceptos. La idea principal es propiamente la relación de causalidad. 
    • Comparación: se analizan las semejanzas y las diferencias de dos o más realidades. Normalmente, la idea principal se presenta al principio como una comparación general que se irá desgranando a lo largo del texto.
    • Problema –solución: se presenta un problema al que se le da o se le trata de buscar una o varias soluciones a lo largo del texto.
    • Descripción-generalización: el autor describe de forma detallada un aspecto general sobre un tema, que viene a coincidir con la idea principal del texto. La exposición de ideas se encuentra jerárquicamente ordenadas.
    • Descripción-enumeración: se especifican una serie de acontecimientos o de características. Su estructura puede ser similar a la comparación, aunque ésta no entra en el análisis.
    • Descripción-secuencia: Se describe un proceso por medio se una secuencia de pasos, los cuales, no pueden ser ni alterados ni eliminados –supuestamente ninguno- para no modificar el proceso.
    • Argumentación: el autor señala una serie de razones y de justificaciones para expresar o apoyar una idea, creencia u opinión. Esa idea que defiende sería la idea principal del texto.

    ACTIVIDAD 3.4. ESTRUCTURA DE LOS TEXTOS

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    B. LEER CON RAPIDEZ

    Manteniendo  la idea de que lo principal es la comprensión, no podemos olvidar la velocidad. En cualquier caso, sea cual fuere nuestra velocidad lectora, lo realmente importante es haber logrado la comprensión del texto (pese a la dificultad que entraña el vocabulario utilizado). De nada sirve ir a toda prisa leyendo si no obtenemos las ideas generales, o  por lo menos, si tras la lectura no reparamos en las lagunas que deberán ser solucionadas para poder llegar a la comprensión total del texto.

    Sin embargo,  velocidades inferiores a las consideradas como nivel normal, deberán ser mejoradas en la medida de lo posible.  Para aumentar la velocidad lectora:

    • Evita mover los labios y otros órganos vocales (leer tan deprisa que otros movimientos sean imposibles).
    • Detecta cuando internamente estás haciendo una lectura palabra a palabra,
    • Reconoce cuando estás repitiendo internamente las últimas frases del párrafo… en ese momento el cerebro “se ha dormido” con el suave arrullo de la lectura.
    • En la medida que te sea posible, procura ver películas subtituladas. La rapidez con que pasan los subtítulos te obligará a ir a una velocidad determinada, que en términos generales suele ser bastante aceptable.

    Para aumentar la velocidad lectora existe un método cuyo objetivo es reducir las fijaciones; Las fijaciones son los movimientos de los ojos mientras leemos, es decir, los saltos sobre las líneas de texto. En cada salto abarcamos un número de palabras o incluso una frase entera si es breve.
    En el texto siguiente observamos que las fijaciones suelen realizarse dos o tres veces por línea.

    Si alguien nos puede observar mientras leemos en  voz alta, podrá indicarnos el número de veces que saltamos con la vista de un grupo de palabras a otro. Si realizamos demasiadas fijaciones por líneas, es obvio que nuestra lectura será más lenta.


    Para reducir el número de fijaciones debemos:

    • Forzar la vista.
    • Fijar la primera y la última palabra de la frase..
    • Evitar regresiones (vuelta a renglones anteriores).
    ACTIVIDAD 4.5. EVALÚA TU VELOCIDAD LECTORA

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