Título del curso

UNED

ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE

Contenidos. Hábitos de estudio.

Hábitos de estudio.

Estudiar es un proceso complejo, en el que participan numerosos factores. Cada uno de nosotros tiene percepciones y creencias diferentes acerca de la capacidad de estudio que tiene y el  control que es capaz de ejercer sobre dicho proceso.

La mayor parte de los estudiantes responderán afirmativamente a la pregunta de si saben estudiar. Pero probablemente sea una respuesta basada en la creencia general de que el estudio es una cosa única que se realiza o no, “o te pones o no”; pero ¿estudias de una forma adecuada en función de la carrera que has elegido, de las diferentes asignaturas que tienes, del tipo de examen que te van a poner, etc.? Para que el estudio sea una acción eficaz, los estudiantes deben conocer qué estrategias empleamos al estudiar y como facilitan éstas el aprendizaje. Para esto es necesario hacer un chequeo y comprobar el grado de implicación, autodisciplina y aplicación práctica de las estrategias.

En el proceso de estudio influyen una gran diversidad de factores personales y ambientales que afectan a la eficacia en el aprendizaje.

ACTIVIDAD 3.1.: Cuestionario de hábitos de estudio

inicio de la página

El lugar de estudio

¿Es bueno estudiar con música?. En general, el silencio favorece la concentración. Sin embargo, escuchar música ambiente (instrumental, relajada, tipo chillout, por ejemplo) puede ayudar a aislarnos del entorno, mantener cierto grado de activación y alcanzar un estado emocional propicio para la situación de estudio.

El entorno físico que rodea al estudiante afecta considerablemente en su concentración y rendimiento. Esto no sólo se refiere a las condiciones de tranquilidad y de comodidad, sino también de contar con todo lo necesario para poder estudiar.

Nuestro lugar de estudio debe guardar las siguientes características:

  • Ser un sitio acogedor donde te encuentres  distendido, relajado y a gusto.
  • Ser un lugar silencioso y tranquilo, ya que el ruido dificulta la concentración.
  • Tener iluminación natural, a ser posible, o una lámpara articulable. La luz debe estar distribuida por la habitación y no proyectada directamente en nuestros ojos. Es recomendable dos focos de luz, uno de iluminación general o de fondo y otro más cerca de la mesa de estudio colocada a nuestra altura y donde la fuente de luz se encuentre a nuestra izquierda si somos diestros y a la derecha si somos zurdos.
  • Estar ventilada para evitar el sopor y el adormecimiento ya que el cerebro consume una gran cantidad de oxígeno durante el trabajo intelectual y el aire viciado de la habitación desciende en gran medida el rendimiento en el estudio.
  • Estar a una temperatura de aproximadamente 20 grados, ni muy alta ni muy baja.
  • Contar con una mesa lo más amplia posible, una silla adaptada a nuestra altura y con respaldo firme. 

Otros elementos físicos que favorecen el aprendizaje son, entre otros, los siguientes:

    • Estudiar siempre en el mismo lugar ya que la familiaridad con el entorno físico favorece la concentración en lo que se hace.
    • Contar con todos los materiales que necesitemos a mano para reducir interrupciones.

    inicio de la página

    El horario

    La hora del día en la que estudiamos es un factor que afecta al nivel de activación mental. En diversos estudios se ha demostrado que existen cambios sistemáticos en el nivel de activación durante el transcurso del día que afectan al rendimiento en el estudio. No obstante, cada persona tiene su propio ritmo, por lo que es muy importante que cada uno identifique el horario en el que rinde más para tratar de planificar su tiempo de estudio en ese horario.

    Figura 1. Gráfica de bioritmos
    Figura 1. Gráfica de bioritmos

    inicio de la página

    Condiciones físicas

    El estudio o trabajo intelectual es una actividad psíquica condicionada por la salud física y el bienestar corporal. El estado físico condiciona nuestra disposición para el estudio, afectando a nuestra resistencia y a nuestra capacidad de concentración.

    ¡Muévete!.

    Diferentes estudios demuestran que aquellas personas que están preparadas físicamente suelen llevar mejor sus estudios que los que no los están por lo tanto es necesario realizar algún ejercicio físico de forma habitual. Lo verdaderamente importante es mover el cuerpo y ejercitar los músculos de forma regular y moderada.

    ¡Come bien!.

    También debemos procurar comer adecuadamente, ni mucho ni poco y procurando un aporte equilibrado de alimentos, ya que una alimentación rica en fósforo, calcio y vitaminas es imprescindible para el buen rendimiento intelectual.

    ¡Duerme suficiente!.

    El estudiante debe dormir entre siete y nueve horas, aunque lo importante no es la cantidad sino la calidad del sueño, ya que dormir lo necesario es la forma más natural de reponerse y descansar del agotamiento mental y físico, lo realmente importante es establecer unos hábitos regulares de sueño y relajación. Dormir lo necesario es la mejor forma de conseguir energías para el día siguiente. Sacrificar horas de sueño para el estudio no es eficaz, ya que lo más probable es que al día siguiente estemos decaídos y cansados, rindiendo menos en el estudio. Un efecto de la falta de sueño es la reducción de la capacidad del individuo para mantener la atención fija en los contenidos a estudiar. Los llamados “lapsos”, el no reaccionar ante determinadas lecturas o informaciones, puede deberse a falta de atención concentrada por fatiga o sueño.

    inicio de la página


© 2009 Universidad Nacional de Educación a Distancia