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PRIMER PARCIAL: TEMA 6

Índice de temas

  1. Planteamientos previos: homúnculos que contemplan el mundo
  2. ¿Quién ejerce el control? ¿Qué debe ser controlado? ¿Cómo debe ser controlado?
    1. Si no hay homúnculo: ¿quién controla el procesamiento?
    2. ¿Qué debe ser controlado?
    3. ¿Cómo debe ser controlado?
  3. ¿Todo el procesamiento es controlado?
    1. Práctica y automaticidad
    2. PDP y automaticidad
  4. Control selectivo
    1. Selección debida a limitaciones en el procesamiento
    2. Selección para la acción
    3. El control selectivo ¿es estrictamente selectivo?
  5. Control atencional
    1. Orientación atencional abierta y encubierta
    2. Control atencional dirigido por estímulos y dirigido por metas
  6. Procesamiento, acción y control motor
    1. Aspectos básicos de la actividad motora ocular
  7. Procesamiento de la información y actividad sacádica
    1. Fundamentos de la actividad sacádica
    2. Atención y control sacádico
    3. Enganche y desenganche atencional: los sacádicos express
    4. Supresión sacádica
    5. Sacádicos y ceguera para detectar el cambio
  8. Procesamiento de la información: fijaciones oculares
    1. Ubicación de las fijaciones oculares durante la exploración de escenas
    2. Duración de las fijaciones oculares durante la exploración de escenas
    3. Atención selectiva y fijaciones oculares
  9. Procesamiento de la información: actividad pupilar
    1. Cambios pupilares durante el procesamiento de la información
    2. Cambios pupilares y dificultad de la tarea
    3. Cambios pupilares entre tareas
    4. La gran controversia: ¿detecta la pupila cambios afectivos durante el procesamiento
  10. Niveles de procesamiento
    1. ¿Es sostenible la existencia de un continuo de procesamiento de la información?
    2. Problemas de cuantificación del nivel de procesamiento
    3. Serialidad, elaboración y PDP

Este capítulo lo dedicamos a exponer diversos pormenores vinculados a la noción de procesamiento de la información. La inmensa mayoría de las cuestiones que aquí presentaremos están tratadas desde la óptica del cognitivismo clásico, aunque presentaremos algún ejemplo conexionista para que el lector aprecie cómo esta aproximación no precisa recurrir a un sistema de control o ejecutivo central que determine cómo debe realizarse el PI.

En primer lugar, realizaremos algunos comentarios sobre el riesgo de que, al admitir un sistema de control análogo a una CPU mental o lo que se ha llamado el ojo de la mente, la psicología pueda caer en problemas homunculares que le dirigirían indefectiblemente a regresiones explicativas infinitas. Posteriormente, expondremos la idea que subyace cuando hablamos de control en el PI.

El control debe ejercerse sobre los procesos psicológicos, los sistemas sensoriales y también sobre lo que se ha denominado la acción, es decir, la emisión de respuestas con fines adaptativos que se manifiesta durante la actividad humana.

El lector no debe adquirir la idea de que todo el PI es controlado. Existen numerosas actividades que, como consecuencia de la práctica reiterada, han llegado a automatizarse y a no requerir un control consciente de las mismas: lectura, escritura, conducción de un vehículo, etc. Sin embargo, también mostraremos cómo la práctica no siempre permite la automatización del PI, lo que induce a pensar que puede existir una capacidad limitada en el sistema central de procesamiento que exija selectividad previa.

La idea de capacidad limitada en nuestro sistema de PI ha sido contemplada y admitida desde la década de los cincuenta del siglo XX. Desde Broadbent, diversas teorías cognitivas han defendido en el ser humano una limitación o restricción en el procesamiento, tal que, de las múltiples fuentes de información sólo una de ellas puede ser seleccionada y atendida en un momento preciso. Otras perspectivas han preferido entender las limitaciones en el rendimiento humano debidas a la existencia de un conjunto finito y limitado de recursos cognitivos y atencionales, tal que cuando las demandas de una tarea los exceden o deben ser compartidos con otra tarea simultánea, el rendimiento se verá afectado. Tanto un punto de vista como otro consideran que el control selectivo durante el PI es obligado por limitaciones, bien de capacidad o bien de recursos. Sin embargo, modernas propuestas admiten que, nuestro sistema cognitivo, no es tan limitado como pudiera parecer, sino que la presencia de un control selectivo viene impuesta por la necesidad de decidir qué comportamiento o acción, entre todas las posibles, es el más efectiva con objeto de alcanzar la mejor adaptación posible al medio. A estas perspectivas se les suele etiquetar como modelos de la selección para la acción.

Tradicionalmente se ha distinguido entre un procesamiento arriba-abajo o procesamiento guiado conceptualmente, dirigido a metas, endógeno y voluntario, y un procesamiento abajo-arriba, dirigido por los estímulos, de naturaleza exógena e involuntario. Esta distinción es importante y está presente en los modelos de la cognición humana, muy especialmente en los dedicados al estudio del control atencional. Cómo se controla la atención es una cuestión de importantes repercusiones, pues las respuestas que obtengamos serán definitivas para comprender mucho mejor el control selectivo que caracteriza al PI.

Un aspecto importante en este ámbito ha sido el énfasis que se ha puesto en encontrar posibles vinculaciones entre los aspectos eminentemente cognitivos –tales como el control atencional– y los aspectos de actividad y control motor. Cognición y acción están estrechamente vinculadas. Las recientes propuestas de la selección para la acción así lo entienden. Este es un amplio tema, de gran interés actual, que nosotros vamos a acotar al ámbito de la visión y, como tal, hemos decidido exponer al lector los aspectos más relevantes del debate que vincula el control del PI con el control motor de movimientos oculares (sacádicos, fijaciones y tamaño pupilar), parcela de trabajo que se ha visto enormemente favorecida con el desarrollo de técnicas de registro ocular mucho más sofisticadas que las tradicionalmente empleadas.

Finalizaremos exponiendo al lector la última de las posibilidades seleccionadas con las que ilustrar determinados aspectos vinculados al PI: los niveles de procesamiento. Esta perspectiva teórica entiende que el PI tiene estrechas vinculaciones con los mecanismos de codificación de la información, tal que desde ella se entiende que el procesamiento es un continuo de análisis que oscila desde lo más superficial a lo más profundo, tal que el análisis sensorial, físico o estructural se corresponde con los primeros momentos de análisis y genera huellas mnésicas poco duraderas, mientras que el análisis semántico o conceptual es mucho más elaborado, requiere más tiempo pero presenta la ventaja de que la información así codificada pervive de forma mucho más prolongada en el tiempo.

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