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PRIMER PARCIAL: TEMA 1

Índice de temas

  1. Planteamientos previos
  2. Los científicos de la mente
    1. Psicología cognitiva y mente
    2. Ciencia cognitiva y mente
    3. Preparando el escenario
  3. El mentalismo tradicional
    1. El estructuralismo clásico
    2. El funcionalismo clásico
  4. Primera revolución: conductismo y mente
    1. Watson: los cimientos de una psicología objetiva
    2. Máquinas psíquicas de Hull
    3. Mapas cognitivos de Tolman
    4. B. F. Skinner: Why I am not a cognitive psychologist?
    5. Conductismo teórico y conductismo metodológico
    6. Surgen los problemas: Karl Lashley
  5. Segunda revolución: cognitivismo contemporáneo y mente
    1. Sintaxis vs. semántica mental
    2. Empirismo asociacionistas vs. racionalismo: el lenguaje del pensamiento


La psicología del procesamiento de la información (PI), y la ciencia cognitiva en la que se integra, son las disciplinas que, más directamente, han abordado el análisis de la actividad inteligente que caracteriza la cognición. Con objeto de comprender cómo la psicología ha entendido el funcionamiento de la mente, este tema hace un recorrido cronológico de los principales paradigmas científicos que, desde finales del siglo XIX, se han interesado, de una u otra manera, por el estudio de la cognición.

En un contexto de enorme tradición empirista y asociacionista un primer mentalismo tradicional, a mediados y finales del XIX, dirigió su interés bien a los elementos de la conciencia (orientación estructuralista) o bien a su valor de utilidad (orientación funcionalista). El acontecimiento más reseñado fue la fundación del primer laboratorio de psicología en la ciudad de Leipzig por Wundt en 1879. Es cierto que la orientación estructuralista cuantificó los datos observados, sin embargo, el método utilizado para su obtención recurría a la introspección, o auto observación de las propias experiencias mentales, por sujetos que habían sido preparados para ello. El funcionalismo, intentó superar ciertas limitaciones del estructuralismo, progresando en los estudios sobre comportamiento animal, desarrollo evolutivo, patologías humanas y psicología aplicada. Además, las limitaciones del método introspectivo fueron superadas por otros medios de recogida de datos, tales como experimentos fisiológicos, pruebas mentales o cuestionarios estandarizados del comportamiento.

En un segundo momento, el advenimiento del conductismo supuso la primera gran revolución en psicología. Su rechazo a la introspección ocasionó que todo tipo de término mentalista fuera descartado o reducido a explicaciones mecanicista de naturaleza reduccionista. El conductismo mantuvo el marco empirista y los principios asociacionistas del mentalismo tradicional, y ello supuso un avance espectacular en el estudio de los procesos de aprendizaje. Además, la contundente crítica al uso de la introspección como método de recogida de datos obligo a que ésta fuera sustituida por el método positivo, lo que permitió a la psicología avanzar hacia una auténtica ciencia objetiva.

Desde la década de los años treinta del siglo XX hasta mediados de los cincuenta, el desarrollo de las ciencias de la computación y de los primeros ordenadores, unido a las deficiencias que se ponían de manifiesto en el aparato teórico conductista, generó un clima que culminó, a mediados de los cincuenta, con la segunda gran revolución: la revolución cognitiva. El cognitivismo contemporáneo vuelve a poner la mente en los laboratorios de psicología, aplicando técnicas experimentales refinadas y diseñando programas de simulación de conductas por ordenador. Sin excluir el empirismo y cierto asociacionismo en sus teorías, este nuevo cognitivismo ha adoptado, en numerosas ocasiones, una visión racionalista de la cognición, al admitir que determinados mecanismos o reglas de la mente (el lenguaje del pensamiento) pueden ser de naturaleza innata.

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