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Capítulo 1: Población y recursos naturales:
La quiebra del equilibrio entre la población y los recursos naturales, la llamada “trampa maltusiana”, a menudo ha sido presentada como una explicación de los problemas económicos de las sociedades preindustriales. ¿Hasta qué punto esta explicación es satisfactoria?



Capítulo 2: Los imperios europeos en América:
Desde 1492 varias potencias europeas levantaron grandes imperios coloniales en América. Los europeos establecieron modelos de desarrollo muy diversos: economías de plantación, sistemas de explotación servil, colonización libre y explotación minera, entre otros. El descubrimiento de América tuvo dos importantes consecuencias: la propagación de enfermedades infecciosas y la trata de esclavos desde África. Esos procesos, junto a la misma emigración de europeos, son las claves de la evolución demográfica de América en la Edad moderna.



Capítulo 3: Los imperios europeos en Asia
:
Con la llegada de Vasco de Gama a la India en 1500 se abrió una nueva ruta comercial entre Europa y Asia. Aunque durante dos siglos y medio sólo hubo una ocupación efectiva en algunas plazas costeras, esa presencia fue suficiente para articular un comercio de especias, telas, manufacturas y metales preciosos que tuvo cierta influencia en el desarrollo económico de los dos continentes. Las bases de esa relación comercial no se alterarían hasta finales del siglo XVIII con la conquista de la India por el Ejército británico.


Capítulo 4: Los imperios otomanos, safaví y mogol
:
Entre el siglo XV y el XVIII la inmensa mayor parte de la población del Norte de África, Oriente Medio, y el Indostán vivía en uno de los tres grandes estados fundados por tribus nómadas de origen turco: los imperios otomano, safaví y mogol. Este capítulo hace una breve descripción de su evolución política y de los recursos naturales de la región del planeta que dominaron.




Capítulo 5: Religión en el Islam y la India
: Una de las razones que se suelen esgrimir para explicar el retraso relativo de las sociedades musulmana e india es la religión. Este capítulo analiza las consecuencias que tuvo la extensión del islam y el hinduismo sobre el desarrollo económico de las regiones en las que se convirtieron en la confesión mayoritaria.




Capítulo 6: La Autocracia en el Islam y la India
:
Las formas estatales que se desarrollaron en el Islam y la India se caracterizaron por el ejercicio arbitrario del poder. Siguiendo una tradición milenaria, los imperios islámicos fundados por tribus nómadas a comienzos de la Edad moderna fueron autocracias militaristas, cuya actuación apenas encontraba freno debido a la debilidad o inexistencia de contrapoderes institucionales. Este capítulo explora cómo esta forma de entender el gobierno impidió el desarrollo de los pueblos de Asia Occidental y Meridional.



Capítulo 7: La población en China

La historia de la población de China se aparta notablemente de la de otras civilizaciones. Desde un punto de vista agrícola y demográfico, China aparece como una sociedad muy exitosa que, sin embargo, se ve regularmente sacudida por guerras civiles, invasiones y epidemias, que interrumpen de forma dramática o ralentizan un desarrollo que siempre queda por debajo de su potencial. Estos frenos “positivos” al crecimiento demográfico fueron removidos en la segunda mitad del siglo XVII, con la llegada de la dinastía Qing o Manchú.



Capítulo 8: Tecnología y mercados en China
Hasta el siglo XVI los mayores avances científicos y tecnológicos del mundo se realizaron en China. Esos logros no fueron ajenos al progreso económico. China disfrutó de un notable desarrollo mercantil e industrial que se revela, por ejemplo, en existencia de un denso tejido urbano o en la realización de grandes expediciones marítimas al océano Índico. Pese a todo, la Revolución industrial no surgió allí, sino en Europa. Esta intrigante paradoja constituye el núcleo original del puzzle de “la gran divergencia”.



Capítulo 9: Japón en la Edad moderna
La más tardía de las grandes civilizaciones de Eurasia, Japón, fue la que experimentó avances más rápidos en la Edad moderna. A finales del siglo XVIII en muchos aspectos se asemejaba a los países europeos más modernos. Con todo, Japón tampoco fue la cuna de la Revolución industrial, y no está claro, que por sus propios medios, hubiera podido dar ese salto. El régimen político vigente, el sistema conocido como “shogunato Tokugawa”, que fue parcialmente responsable del éxito de los siglos XVI y XVII, también pudo haber sido la principal restricción al progreso en el siglo XVIII.