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OCW UNED

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Estructura del curso


Esto es un curso abierto, open course u OCW (Open CourseWare). Como  quiera  usted  llamarlo,  una  de  sus  principales  diferencias  con  otros cursos abiertos, o con la enseñanza presencial, es que aquí no va a conseguir un título oficial. Por tanto, no podrá acreditar ante sus jefes, amigos o familiares que tiene “conocimientos”, “habilidades” o “actitudes” propias de esta materia. Es difícil imaginar que usted tenga otro interés en hacer este curso que el muy noble de aprender. Si es así, reciba mi más cordial bienvenida. En otro caso, si espera obtener algún beneficio de todo esto, le sugiero que busque en otro lugar.

El curso consta de cinco tipos de materiales. En primer lugar, y principal, los textos escritos agrupados en seis temas. El primero es una introducción al curso, en el que se explica el concepto que le da título y algunas cuestiones relacionadas. El segundo trata sobre demografía histórica. El tercero aborda la expansión (descubrimiento, contacto, conquista o colonización) europea en América, Indonesia, Siberia y otros lugares; así como la India, pero desde una perspectiva “europea”; y siempre, con anterioridad a 1800. El cuarto estudia con detenimiento dos civilizaciones, el Islam y la India. El quinto hace lo mismo con China y Japón. El curso se cierra con un breve capítulo de conclusiones.

El segundo tipo de materiales está formado por varios podcasts que reproducen esos mismos materiales escritos. La voz y la entonación que oirán son las mías. Están pensados para ser escuchados mientras se va en el coche, se practica deporte o, quizás, se trata de dormir.

El tercer tipo de materiales es, fundamentalmente, gráfico. Se trata de mapas, diagramas, gráficos y tablas relacionados con los seis temas anteriores. Se reúnen dentro de varias presentaciones que se ajustan al temario general. Es importante visualizarlas como tales presentaciones, pues en otro caso sólo se verán textos. La razón por la que no he querido incluirlos en el texto principal es que quiero que sirvan como una suerte de repaso. Por supuesto, un repaso parcial, pues hay asuntos que pueden explicarse con ventaja con esos materiales, pero otros no.

El cuarto tipo de materiales está formado por dos tipos de audiovisuales. Por un lado, hay nueve videos explicativos de los cuatro temas principales. Uno para el primer tema, dos para el segundo, tres para el tercero, y también tres para el tercero. Su extensión es variable, pero nunca abordan el conjunto de la materia, pues ello sería imposible. Por otro lado, disponen de seis videos de ciertas cuestiones interesantes que tienen un carácter trasversal; es decir, no se refieren estrictamente a uno de los temas anteriores, sino que abordan cuestiones tratadas en varios de ellos o, incluso, en ninguno. Esas cuestiones son Malthus y su legado, los recursos naturales y el desarrollo económico, las causas económicas de la guerra, la influencia de la religión en el desarrollo, la esclavitud y la globalización.

El quinto tipo de materiales son varios test de autoevaluación que, ésta vez sí, abarcan el conjunto del material escrito. Se trata de test convencionales con cuatro opciones por pregunta en los que he tratado de buscar un equilibrio entre las preguntas fácticas y las que interrogan sobre procesos o interpretaciones.

Este curso deliberadamente no incluye apartados típicos en otros materiales docentes. En primer lugar, no hay “Resultados del aprendizaje”. La experiencia me dice que los estudiantes no pierden el tiempo en leerlos. Además, tampoco tengo claro ni cuáles son ni para qué sirven. Es decir, para qué “le” sirven. Creo que lo lógico, y lo deseable, sería que usted acabe encontrando enseñanzas que a mí ni siquiera se me hubiesen pasado por la cabeza.

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A excepción del croquis que introduce cada tema, a lo largo de los textos tampoco encontrará esquemas de ningún tipo. En este caso la razón es doble. Por un lado, creo que la verdadera utilidad de esos materiales se obtiene cuando son elaborados por el propio estudiante. Puede ver el asunto de este modo: todos los temas tienen un ejercicio de autoevaluación implícito denominado “Haga un esquema de lo que acaba de leer”. Yo no debo decirle cómo hacerlo porque quien mejor lo sabe hacer es usted. En esto, como en otras cosas, los docentes deberíamos tener la prudencia suficiente como para saber que más medios no necesariamente significa un mejor aprendizaje.

Pero hay una segunda razón, incluso más importante que la anterior: no quiero dar demasiada importancia a esta herramienta. Hacer un esquema, cualquier esquema, es algo parecido a rellenar una estantería dentro de la cuál ubicamos carpetas, subcarpetas, carpetillas y papeles. A medida que acumulamos el conocimiento lo tratamos de organizar, de forma que hasta el más pequeño papel esté en el lugar que le corresponda; un lugar que también condiciona el de los demás papeles. A la postre, es un ejercicio inútil pues, como diría cierto cantante, “el conocimiento no puede tomar asiento”. Desafortunadamente, hay mucha gente que cree lo contrario, lo que da lugar a que los argumentos se vuelvan confusos (cuando la ubicación es imperfecta) y se fosilicen (cuando la ubicación se convierte en algo más importante que el propio saber).

Dicho de otro modo, no quiero que el tipo de razonamiento que prime en esta asignatura sea la característica y nefasta exposición de la “multitud” de factores. La historia no puede ser una interminable relación de causas y consecuencias que adornan cada fenómeno como las cabezas de una hidra. El verdadero pensamiento es deductivo. Lo otro, el pensamiento acumulativo, se llama enciclopedia; y cuando sirve a la preparación de un examen se resuelve con palabras mnemotécnicas que se olvidan con la misma rapidez con que se aprenden.

Otra cosa que tampoco encontrará en este curso abierto son ejercicios de autoevaluación distintos a esos test. Francamente, estos no me acaban de gustar. Si formara parte de mis competencias evaluarle, y si tuviera la posibilidad de contactar con usted, elegiría otro procedimiento. Por ejemplo, podríamos quedar un día en la cafetería de esta facultad desde la que escribo para cambiar impresiones; café, tabaco e incluso coñac por delante. Por supuesto, los gastos de esta “evaluación” correrían por cuenta del examinando. Pero, en fin, esto no es posible. Por supuesto, los test tienen muchos problemas, pero no más que otros métodos de evaluación tradicionales; y son la única opción que permite al estudiante conocer inmediatamente su progreso.

En la redacción de los textos he prescindido o he reducido al mínimo todos aquellos elementos que ralentizan la lectura o cuyo interés pedagógico es, a mi juicio, discutible, como referencias, citas, notas a pie, etc. Sin duda, este modo de escribir “empobrece” el texto; pero prefiero un texto pobre y útil que uno rico e inútil. Por lo mismo, la bibliografía es escueta.

Bien, esto es todo lo que debe saber antes de empezar. Espero que el curso le interese o, al menos, que no le aburra. Yo le estaría muy agradecido si, una vez que lo hubiese concluido, me escribiese un e-mail diciéndome qué le parece, bueno o malo. Mi dirección es  rbarquin@cee.uned.es . En cualquier caso sepa que para mí será un motivo de enorme satisfacción haber ganado su atención, aunque sólo sea por un rato.

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