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LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: DE LAS SOCIEDADES AGRARIAS A LAS INDUSTRIALES

                 

Loa Sectores industriales

 

Hasta la revolución industrial, los productos manufacturados se elaboraban en pequeños talleres artesanos. Al comenzar el siglo XVIII se produjeron una serie de descubrimientos tecnológicos que propiciaron el proceso de industrialización. Los talleres artesanales comenzaron a ser sustituidos por fábricas, grandes establecimientos  que contrataban a gran número de obreros que trabajaban con máquinas. Estos inventos produjeron el verdadero cambio industrial con nuevas materias primas, nuevas fuentes de energía, maquinaria y transportes.

La aparición de las fábricas supuso un cambio trascendental en la organización del trabajo respecto de la época anterior a la revolución industrial: El artesano realizaba la pieza completa y tenía una cierta capacidad de control sobre su ritmo de trabajo que, normalmente, no estaba sujeto a un horario fijo. Sin embargo el obrero de la fábrica estaba especializado en una única tarea, lo que hizo que el trabajo fuera más monótono y, además, hubo de adatarse al ritmo de trabajo impuesto por la nueva maquinaria, que no se detenía hasta que no era desconectada.

 En el año 1774, James Watt construyó la primera máquina de vapor. A partir de entonces, las máquinas movidas por la energía del vapor se utilizaron en la minería, la industria y el transporte. Todos estos cambios y avances tecnológicos ahorraron trabajo, mejoraron la calidad de los productos, aumentaron la productividad, es decir, el número de piezas que realizaba cada obrero y abarataron los costes de producción.
        

 
  • Lanzadera
Inventos  
  • Máquina de hilar
 
  • Caldera de vapor

 
  • Algodón
Nuevas materias primas:
  • Carbón
 
  • Hierro

Sin duda, fueron los sectores textil algodonero y siderúrgico  quienes protagonizaron la primera revolución industrial. Hacia el año 1800 la industria textil algodonera era la más importante y en la que se aplicaron las innovaciones tecnológicas más rápidamente. Un alto número de obreros trabajaban en el hilado y tejido de prendas de algodón con máquinas especializadas (hiladora hidráulica, telar mecánico) y, así, los productos textiles ingleses, baratos y de buena calidad, llegaron a todos los mercados mundiales. Fue el sector líder de la industrialización y la base de la acumulación de capital que abrirá paso, en una segunda fase, a la siderurgia y al ferrocarril.

Inglaterra contaba con una gran riqueza de recursos, sobre todo de carbón, barato y abundante, una fuente de energía capaz de mover las nuevas máquinas de vapor y los hornos siderúrgicos, lo que impulsó el crecimiento de la producción de carbón.

A mediados del siglo XIX la industria siderúrgica alcanzó un gran desarrollo. La sustitución del carbón vegetal por el mineral (coque) evitó que se produjera la deforestación de los bosques y las nuevas aplicaciones del hierro abrirían enormes posibilidades al desarrollo de la humanidad. Precisamente fue la demanda de maquinaria industrial, junto con la construcción urbana y el ferrocarril el motor de la industrialización del sector siderúrgico.

 

Los dos sectores más dinámicos de la Primera Revolución Industrial fue la industria algodonera que producía cuantiosos beneficios y el sector siderúrgico con la construcción urbana y el desarrollo del ferrocarril.

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